ALÍ LAMEDA


Carora-Edo. Lara- Venezuela, 1924-1995


POEMA A MARIELA ARVELO

Mariela, casi una hebra de miel celeste: Arvelo
fuerte raíz, gran primo, gran padre; uno insumisa
cascada, torre el otro, y alba que la precisa,
y entre los dos la clave de la canción y el vuelo.

Con tan preciosa y rútila raíz, al noble suelo
del canto adviene y surge la ingente Poetisa
trayéndonos antorchas rituales, una brisa
de olor, míticos mundos de grana y terciopelo.

Siendo ese su contorno, su ámbito astral, sublime
allí entonces la cuiden, para que siempre anime
los dilectos espíritus: Puaná, la sierpe opaca

que vuela, Yarú el trueno, Kuma la del connubio
con el sol y sus ángeles, Ananga el niño rubio
del bosque, y el Gran Viejo del río, Amalivaca!

.......................

Voz de la muerte me ayuda
para cantarle a la vida
desflorada, florecida
en una rosa escamuda
voz de la muerte desnuda,
sonora, desoladora.
Me va siguiendo cantora,
en lo que a la luz marchita
yo a la tierra vietnamita
le voy a cantar ahora.


Poema publicado en El Nacional, viernes 14 de enero, 1983

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